Un equipo del “descenso”.*


12/Feb/2009

Esta historia cuenta acerca de un grupo de futbolistas de un equipo de la “B” Metropolitana. Entre todos los jugadores, cuerpo técnico y dirigentes hicieron una vaquita y compraron una vieja lámpara para poner en la repisa de trofeos que todavía estaba vacía. En cuanto el utilero le pasó la franela, salió un genio, osea yo, que no pude concederle el deseo de que el equipo ascendiera a la “B” Nacional, porque andaba con problemas de visa desde que llegué de medio oriente.

Hoy aquel equipo está puntero, pero de el torneo de 1ra. “D”, intentando volver a su antigua categoría.

El caminito largo.*


10/Feb/2009

Una vez, la abuela de Caperucita se andaba quejando porque la nena no la visitaba. Para colmo de males, tenía hambre como para cincuenta. Se acordó de que había guardado unos caramelos adentro de una vieja lámpara. Cuando la frotó para sacarle el polvo, la encontré sorprendida y le ofrecí sus deseos. Ahí me pidió que quería que su nieta apareciera detrás de la puerta con una canasta llena de comida. Yo se lo hubiera cumplido si no hubiera tenido que ir a cerrar urgente una cuenta al banco. Y después, bueno, se dio la casualidad de que la nena venía en serio y todos saben lo que le pasó en el camino.

La princesa de los ravioles.*


2/Feb/2009

Resultó una vez, que un bailarín se enamoró de la cantante y primera figura del espectáculo dónde trabajaba. Ella era tan, pero tan linda y talentosa que todos los hombres la codiciaban. La llamaban “La princesa del pop”.

El jóven bailarín encontró una lámpara de la que salí yo, y él me pidió que le cumpliera el deseo de estar con la bella mujer y ser felices para siempre. Le dije que lo haría de mil amores, pero justo en ese momento empezaba la novela de la tarde. Hoy ambos artistas están casados, pero ella se embarazó y engordó tanto que ya sus fans no la reconocen por la calle. De a poco va volviendo al ruedo.

Tejiendo, espera.*


30/Ene/2009

Cuenta la leyenda que Penélope se disponía a tejer un par de escarpines, antes de que llegara Ulises. Estaba segura que vendría pronto porque le había pedido a un genio en una lámpara que su marido volviera al poco tiempo.

Yo tenía algunos problemas gastointestinales y el plazo de regreso se extendió unos 20 añitos. Flor de sudario terminó tejiendo.

¡Sorpresa!*


26/Ene/2009

Hace un par de miles de años, un rey de Troya encontró esta lámpara en la que habito y me pidió como deseo que le entregara el caballo más grande que hubiera visto. Yo justo esa tarde me había quedado sin acelga para una tarta y tuve que salir a comprar de urgencia. A las puertas de la ciudad troyana, había un equino enorme. Lo que el rey no sabía era que venía cargado de griegos con Ulises y todo adentro. 

Por siempre bestia.*


19/Ene/2009

La bella me pidió una vez que convirtiera de nuevo a la Bestia en príncipe, pero yo andaba duro de la espalda y bueno…

La otra vez me la encontré en un bazaar, buscando un cepillo para sacar pelos de la sábana. 

Aladino*


15/Ene/2009

Salgo de la lámpara y ¿a quién tengo enfrente?
Al mismisimo Aladino pidiéndome que lo convertiese en príncipe, pero justo yo tenía kinesiología y no le pude dar una mano.
La princesa se terminó casando con Francescoli, que es otro príncipe y gobernó diez años en el palacio.